Todo el mundo sabe que los políticos son mentirosos. Y si llega a haber alguno honesto, que me disculpe, pero no creo que tal cosa exista en la Argentina. Al menos, en 2009, no parece haberlos.
Recuerdo haber escuchado a Mauricio Macri (Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y cabeza del partido opositor al gobierno nacional, el PRO) hace varios meses hablar sobre lo mal que estaba hacer dos elecciones distintas en un mismo año, cuando se podía molestar menos al vecino haciendo sólo una. Pero Macri tenía que contradecirse: quiso adelantar las elecciones en Capital Federal para junio. Según pude ver en los noticieros, era para implantar el sistema de boleta única en ese distrito electoral y porque "refuerza la autonomía y además abre un espacio de debate en un momento en que la ciudad lo necesita". Qué sarta de huevadas. El adelantamiento de las elecciones sólo perseguía el fin de ganar localmente y darle un golpe a Kirchner como ya pasó en Catamarca, porque en octubre podría haber una "nacionalización" de todas las elecciones en cada provincia. No sé por qué le tienen tanto miedo a estos factores. Las elecciones son como son, Macri, y lo que hacés contradice a tus palabras anteriores sobre jugar limpio y mejorar uno para superar al otro, no tratar de rebajar al otro para ganar. Lo mismo va para Binner (un gobernador que está asociado a Elisa Carrió, líder del ARI, un partido opositor), ya que en Santa Fe hizo algo parecido.
Pero claro, nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner no se hizo esperar ante los anuncios de Mauricio. De repente, adelantó las elecciones a nivel nacional (oh, casualidad) para el mismo día que Macri había fijado. Y nuestra presidenta jamás admitiría que es para llevarle la contra a Macri. En vez de decir la verdad (que es que prefiere que las elecciones sean unificadas para no llevarse el chasco de perder, como ya pasó en Catamarca, ya que en Santa Fe y en Capital la mayoría no es oficialista), ahora dice que lo hacen para evitar gastos y también para evitar una campaña maratónica a lo largo del año. En esto estamos de acuerdo la mayoría de los argentinos (lo último que queremos es el despilfarro y tener que aguantar las propagandas proselitistas las 24 horas del día). Pero falta un detalle, y es que la presidenta involucró a la crisis financiera mundial en las elecciones. Claro, como Argentina no entró en recesión aún, Cristina Fernández teme que para octubre los golpes a la economía sean más notorios y que pierda votos valiosos. Pero ella sostiene que pretende "alejarse de los intereses partidarios"... "La crisis tiene una gran magnitud y demanda que todos los esfuerzos estén orientados a sostener la actividad económica y el nivel de empleo". ¡Por favor! ¿Se supone que tenemos que creernos eso? Yo no veo una conexión entre la crisis y las elecciones que justifique el adelantamiento. ¿Seré ciego?
En definitiva, lo único que hacen estas jugadas electorales desleales, que provienen tanto del gobierno nacional como de los partidos opositores, es afianzar el desprecio por los políticos, reafirmar que son mentirosos y manipuladores, confirmar su ambición ilimitada, rebajar su imagen pública y además volvernos más escépticos a la hora de votar. Me pregunto si ellos tendrán algún asesor que les advierta estas consecuencias de sus actos. Yo supongo que asesores y consejeros tendrán.
¿A quién tenemos que elegir? ¿Al menos malo? ¿Cuándo vamos a poder elegir a alguien bueno?
Lo peor de todo es que hay gente incapaz de notar estas jugadas y que cree fervientemente en políticos que lo único que hacen es hablar. Como leí por ahí: "Nos mean y nos dicen que llueve".
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jueves, 19 de marzo de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
Ministerio de Injusticia
El título de la entrada me gustó, por eso lo dejé, pero en realidad la injusticia de la que voy a hablar no se limita sólo al Ministerio de Justicia, sino a otros ministerios del estado.
No sé si recordarán aquella propaganda proselitista que hacía el gobierno de Kirchner apenas asumió: "Argentina, un país en serio". Se suponía que, con el ejecutivo renovado, habrían cambios profundos en la Argentina. Algunos pensaban que como Lavagna, el entonces Ministro de Economía, iba a permanecer en su cargo, nuestro país iba a vomitar monedas de oro, que se acababan las injusticias y que el estado se iba a organizar, para bien, de un año a otro.
Ahora vayamos al grano, a la injusticia de la que quería hablar: Resulta que los sueldos de los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad aumentaron en estos años de gobierno K. Sí, para qué negarlo, es cierto. Cada vez que hay un anuncio de aumento, la gloria se la lleva el gobierno. De lo que el ejecutivo no parece hacerse cargo es de que los aumentos son en sumas fijas que no aportan para el retiro, que no suman para el aguinaldo, y que se pierden cuando uno se jubila. O sea, el Estado paga en negro. Esto no es nada nuevo, muchos ya lo deben saber, pero lo publico en este blog porque me da mucha rabia la hipocresía que tenemos que aguantarnos de los gobernantes que la nación votó.
Por poner un ejemplo, un oficial del Servicio Penitenciario Federal cobra más o menos un 40% en negro. Los docentes (en promedio nacional), un 25%. No tengo los números de otros empleados públicos, pero una vez, charlando con un policía de la PFA, confirmé que a ellos les pagan una buena parte en negro también. Lo peor de todo es que ese porcentaje aumenta cada vez más.
Me viene a la cabeza aquella propaganda, que incluso pasaban en la tele, acerca del blanqueo de los empleados domésticos. Me parece perfecto que los blanqueen, están en todo su derecho y es completamente justo. Los que me molesta es la actitud del gobierno que tiene la cara como para hacer una campaña de blanqueo, alegando que es un deber, cuando los empleados públicos cobran en negro. ¡Hay que poner el ejemplo, caramba!
Desde que al gobierno de Fernández y de Kirchner sólo le interesa recaudar para mantener el superávit fiscal, el estado se volvió paradójico, y testimonio de ello es la presión impositiva que en estos años subió, porque alegan (y cito a una campaña publicitaria de ARBA, la Agencia de Recaudación de Buenos Aires): "Menos evasores es más justo para todos". Perfecto, a nadie le gusta pagar impuestos, sin embargo sabemos que los impuestos, en un país serio, vuelven a la gente. Menos evasores es más justo para todos, es verdad. ¿Pero notaron que el principal evasor es el mismo estado, porque no paga en blanco y se hace cargo de los impuestos que ello implica? Claro que no. Nunca lo van a admitir. El blanqueo sólo es bueno cuando a ellos les conviene, cuando ayuda a mantener el superávit, pero no cuando la gente realmente lo necesita.
No sé si recordarán aquella propaganda proselitista que hacía el gobierno de Kirchner apenas asumió: "Argentina, un país en serio". Se suponía que, con el ejecutivo renovado, habrían cambios profundos en la Argentina. Algunos pensaban que como Lavagna, el entonces Ministro de Economía, iba a permanecer en su cargo, nuestro país iba a vomitar monedas de oro, que se acababan las injusticias y que el estado se iba a organizar, para bien, de un año a otro.
Ahora vayamos al grano, a la injusticia de la que quería hablar: Resulta que los sueldos de los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad aumentaron en estos años de gobierno K. Sí, para qué negarlo, es cierto. Cada vez que hay un anuncio de aumento, la gloria se la lleva el gobierno. De lo que el ejecutivo no parece hacerse cargo es de que los aumentos son en sumas fijas que no aportan para el retiro, que no suman para el aguinaldo, y que se pierden cuando uno se jubila. O sea, el Estado paga en negro. Esto no es nada nuevo, muchos ya lo deben saber, pero lo publico en este blog porque me da mucha rabia la hipocresía que tenemos que aguantarnos de los gobernantes que la nación votó.
Por poner un ejemplo, un oficial del Servicio Penitenciario Federal cobra más o menos un 40% en negro. Los docentes (en promedio nacional), un 25%. No tengo los números de otros empleados públicos, pero una vez, charlando con un policía de la PFA, confirmé que a ellos les pagan una buena parte en negro también. Lo peor de todo es que ese porcentaje aumenta cada vez más.
Me viene a la cabeza aquella propaganda, que incluso pasaban en la tele, acerca del blanqueo de los empleados domésticos. Me parece perfecto que los blanqueen, están en todo su derecho y es completamente justo. Los que me molesta es la actitud del gobierno que tiene la cara como para hacer una campaña de blanqueo, alegando que es un deber, cuando los empleados públicos cobran en negro. ¡Hay que poner el ejemplo, caramba!
Desde que al gobierno de Fernández y de Kirchner sólo le interesa recaudar para mantener el superávit fiscal, el estado se volvió paradójico, y testimonio de ello es la presión impositiva que en estos años subió, porque alegan (y cito a una campaña publicitaria de ARBA, la Agencia de Recaudación de Buenos Aires): "Menos evasores es más justo para todos". Perfecto, a nadie le gusta pagar impuestos, sin embargo sabemos que los impuestos, en un país serio, vuelven a la gente. Menos evasores es más justo para todos, es verdad. ¿Pero notaron que el principal evasor es el mismo estado, porque no paga en blanco y se hace cargo de los impuestos que ello implica? Claro que no. Nunca lo van a admitir. El blanqueo sólo es bueno cuando a ellos les conviene, cuando ayuda a mantener el superávit, pero no cuando la gente realmente lo necesita.
domingo, 22 de febrero de 2009
Divorcios políticos
Ahora que se acercan las elecciones legislativas de octubre de 2009, varios políticos parecen haber hecho un click mental y haber decidido de buenas a primeras que la ideología de la conducción de su partido no era compatible con la suya propia. Hablo específicamente por el caso de Reutemann, de Romero y de Solá. Desconozco si habrá o no más casos como éstos (más allá de los políticos "menores" que siguen a estos tres).
Lo que me intriga es el por qué de esta decisión repentina, casi masiva de renuncia al bloque K. Si no captaste la ironía de la oración anterior, te invito a releerla y continuar con los párrafos siguientes.
Realmente es una vergüenza que algunos de estos políticos pongas excusas inverosímiles, como que "El límite fue la 125" (para los no entendidos, el eje del conflicto gobierno-campo de 2008 fue la Resolución 125, que imponía las retenciones móviles). Piensan que los argentinos nos vamos a creer que recién ahora, cuando pasaron 7 meses desde el famoso "Mi voto es no positivo" (y aún más si se tiene en cuenta que el conflicto del campo llevaba ya varios meses en el que se supone que cada uno ya tenía una opinión formada. ¡Además se trata de políticos entendidos en el tema, por favor!), tomaron la desición de alejarse del partido al que pertenecían. Claro, según ellos, esto no tiene nada que ver con sus ambiciones de poder enfocadas en las próximas elecciones. No, no, no.
El caso de Solá y de Romero ya venía de varios tropezones con el gobierno de Fernández-Kirchner. Es de público conocimiento que Solá y Romero tenían ambiciones políticas mucho mayores: Solá la presidencia (como candidato de Duhalde) y Romero la vicepresidencia (incluso fue candidato de la mano de Menem). Reutemann también había puesto su mirada a posiciones más elevadas dentro de la política. Desde la asunción de Néstor Kirchner, las pretenciones de estos otros posibles candidatos están lapidadas y condicionadas a la voluntad K, y sólo podrán abandonar sus ámbitos locales (léase, provinciales) y surgir a nivel nacional cuando Kirchner y Fernández caigan.
Si existe esta barrera ideológica tan fuerte, ¿a qué viene tanta sujeción política al Frente para la Victoria hasta hace tan poco tiempo? ¿No será que su vida política habría menguado notablemente si hubiesen dicho la verdad desde un principio? ¿No será que para mantener un poco del poder que poseían era mejor subordinarse a alguien al que ahora rechazan por completo? Por supuesto que, según ellos, debe ser que el equivocado soy yo y que de un día para el otro cambiaron todos de opinión por pura convicción.
Quiero dejar bien en claro que no soy pro-K bajo ningún punto de vista. A mi juicio, este gobierno viene cometiendo error tras error. Tampoco soy de los que esperan que metan la pata para poder criticarlos. Sería perfecto que por lo menos UN gobierno se dignara a hacer las cosas como se debe, y no por ambiciones políticas, monetarias o relativas al poder. Al fin y al cabo, un buen gobierno es bueno para todos, bueno para la Argentina. Tal vez estoy soñando demasiado. Pero volviendo al tema del cisma K-súbditos, hay que tener en cuenta que en esta pelea no hay blanco y negro, tan sólo hay dos (o más) bandos. Eso no significa que necesariamente uno tenga que ser bueno. Por eso, pensá muy bien a quién le vas a dar tu voto en octubre.
Lo que me intriga es el por qué de esta decisión repentina, casi masiva de renuncia al bloque K. Si no captaste la ironía de la oración anterior, te invito a releerla y continuar con los párrafos siguientes.
Realmente es una vergüenza que algunos de estos políticos pongas excusas inverosímiles, como que "El límite fue la 125" (para los no entendidos, el eje del conflicto gobierno-campo de 2008 fue la Resolución 125, que imponía las retenciones móviles). Piensan que los argentinos nos vamos a creer que recién ahora, cuando pasaron 7 meses desde el famoso "Mi voto es no positivo" (y aún más si se tiene en cuenta que el conflicto del campo llevaba ya varios meses en el que se supone que cada uno ya tenía una opinión formada. ¡Además se trata de políticos entendidos en el tema, por favor!), tomaron la desición de alejarse del partido al que pertenecían. Claro, según ellos, esto no tiene nada que ver con sus ambiciones de poder enfocadas en las próximas elecciones. No, no, no.
El caso de Solá y de Romero ya venía de varios tropezones con el gobierno de Fernández-Kirchner. Es de público conocimiento que Solá y Romero tenían ambiciones políticas mucho mayores: Solá la presidencia (como candidato de Duhalde) y Romero la vicepresidencia (incluso fue candidato de la mano de Menem). Reutemann también había puesto su mirada a posiciones más elevadas dentro de la política. Desde la asunción de Néstor Kirchner, las pretenciones de estos otros posibles candidatos están lapidadas y condicionadas a la voluntad K, y sólo podrán abandonar sus ámbitos locales (léase, provinciales) y surgir a nivel nacional cuando Kirchner y Fernández caigan.
Si existe esta barrera ideológica tan fuerte, ¿a qué viene tanta sujeción política al Frente para la Victoria hasta hace tan poco tiempo? ¿No será que su vida política habría menguado notablemente si hubiesen dicho la verdad desde un principio? ¿No será que para mantener un poco del poder que poseían era mejor subordinarse a alguien al que ahora rechazan por completo? Por supuesto que, según ellos, debe ser que el equivocado soy yo y que de un día para el otro cambiaron todos de opinión por pura convicción.
Quiero dejar bien en claro que no soy pro-K bajo ningún punto de vista. A mi juicio, este gobierno viene cometiendo error tras error. Tampoco soy de los que esperan que metan la pata para poder criticarlos. Sería perfecto que por lo menos UN gobierno se dignara a hacer las cosas como se debe, y no por ambiciones políticas, monetarias o relativas al poder. Al fin y al cabo, un buen gobierno es bueno para todos, bueno para la Argentina. Tal vez estoy soñando demasiado. Pero volviendo al tema del cisma K-súbditos, hay que tener en cuenta que en esta pelea no hay blanco y negro, tan sólo hay dos (o más) bandos. Eso no significa que necesariamente uno tenga que ser bueno. Por eso, pensá muy bien a quién le vas a dar tu voto en octubre.
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